Ayer 30 de Septiembre se inauguró la reforma del refugio de Riglos.
Los Mallos disponen, por fin de un refugio cómodo, con habitaciones de cuatro plazas, taquillas para material, salas de usos múltiples y sala de boulder.
Tras la presentación de la obra por parte de las autoridades se procedió a entregar una placa conmemorativa a las familias de los montañeros aragoneses fallecidos (tanto en la conquista de los Mallos como en otras montañas). Cada habitación lleva el nombre de un escalador, ordenadas cronológicamente. Así nos encontramos desde la habitación de Cored, hasta la de Pepe Garcés, pasando, por supuesto por las de Rabadá y Navarro.
Tras el acto tuvimos la suerte de hablar con los hijos de Cintero, sobrinos de Rabadá, que nos contaron algunas anécdotas que nos hicieron sentir un poco más cómplices del escalador.
La esmerada organización facilitó la presentación sin sentir que el numeroso público agobiase en ningún momento.
Una estupenda construcción en un inigualable entorno.